Lo que algunos empresarios no quieren que las personas vean, es la realidad que se esconde tras la venta y consumo de sus productos.
Todo se reduce a uno cuestión de negocios, de beneficios y de poder, sin importar el medio ambiente y la vida del ser humano.
Mirando en retrospectiva, el panorama del ser humano como un individuo colectivo, no parece en general muy alentador.
Desde siglos atrás es sabido que seres humanos, han manipulado la verdad y a otros seres humanos, sociedades enteras han sido inmersas en conflictos para satisfacer las ambiciones de unos pocos individuos.
Las guerras son una constante en la historia del ser humano: muerte, odio, destrucción, sangre, abuso, mentira, manipulación y sometimiento son algunos de los ingredientes de este cocktail de barbarie, ahora más refinado pero no menos brutal que en la antigüedad.
Y mucho ha sido gestado por la ambición sin limites de algunos para poseer cosas: tierras, recursos y la voluntad de personas al servicio de ellos. Poderosos individuos, capaces de cualquier cosa para mantenerse en posiciones donde pueden llevar a cabo cualquier tipo de acciones en la total impunidad y sin ningún tipo de vergüenza o consideración.
Y sin embargo, aunque estás cuestiones han permanecido inmutables a través de la historia y muchas personas se encuentran inmersas en un sistema social que sirve en el intento de perpetuar el Estatus Quo predominante, donde los seres humanos son objetos útiles al servicio de los mercados no parece vislumbrarse el despertar colectivo de la humanidad hacia la reivindicación de la dignidad por la vida individual.
Reivindicación que podría implicar, un cambio total de paradigmas en relación a lo que es la verdad y la realidad, el ser honestos y correctos, seres de principios que puedan reivindicar también el tratamiento que se le da a este planeta y todos sus habitantes.
Este modelo de gobierno que busca unificar los poderes de facto, condiciona y direcciona el desarrollo individual y social del ser humano en cada sociedad en particular, influyendo en gobiernos y las leyes que estos imponen para que les sea imposible solucionar los problemas de una sociedad que a veces parece cada vez más enferma, enfermedad que ellos gestan en la esclavitud humana.
Y sin embargo, aunque estás cuestiones han permanecido inmutables a través de la historia y muchas personas se encuentran inmersas en un sistema social que sirve en el intento de perpetuar el Estatus Quo predominante, donde los seres humanos son objetos útiles al servicio de los mercados no parece vislumbrarse el despertar colectivo de la humanidad hacia la reivindicación de la dignidad por la vida individual.
Reivindicación que podría implicar, un cambio total de paradigmas en relación a lo que es la verdad y la realidad, el ser honestos y correctos, seres de principios que puedan reivindicar también el tratamiento que se le da a este planeta y todos sus habitantes.
Este modelo de gobierno que busca unificar los poderes de facto, condiciona y direcciona el desarrollo individual y social del ser humano en cada sociedad en particular, influyendo en gobiernos y las leyes que estos imponen para que les sea imposible solucionar los problemas de una sociedad que a veces parece cada vez más enferma, enfermedad que ellos gestan en la esclavitud humana.
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