domingo, 17 de septiembre de 2017

SOBRE EL ESTATUS QUO

Estimado lector:

Es mi intención, que la lectura de las reflexiones que encontrará a continuación, estén contenidas por un lenguaje sencillo, concreto y que además, resulten de su agrado y su bienestar.

Presentación

Ya pasada la primera década del siglo XXI, se hace más evidente la idea de un nuevo orden mundial. Una idea un poco extraña en lo de “nuevo” dado que desde la antigüedad los conquistadores, reyes o emperadores han intentado crear grandes imperios mundiales. 

Al día de hoy, los nuevos “emperadores” han ido consiguiendo su cometido; el sometimiento y la obediencia son dos de los ingredientes de este coctel de barbarie humana muy sofisticada y a veces no tanto, con tendencia de segregación clasista.

La cuestión en si, es que ya muchos autores de obras literarias y fílmicas han expresado que las élites usan las instituciones estatales y las leyes, para mantener su poder y obligar a las personas de la nación a perpetuar el Estatus Quo.

Sin embargo el ciudadano de a pie, aunque es absolutamente consciente del poder opresivo del estado, desconoce los mecanismos para indagar el alcance de dicho poder y lo que puede hacer para modificar las condiciones que le impiden desarrollarse libremente y percibir unas condiciones de vida dignas.

Recorrido por la historia

Empezar por decir que quien no recuerda la historia está destinado a repetirla, parece un cuento de sentido común, que ya uno sabe. Sin embargo es posible que se este obviando que toda historia contada tiene un cierto nivel de imprecisión, y más cuando ha sido manipulada para mostrar una realidad distinta a la que fué o es. 

De alguna forma siempre se plasma la visión del autor y su entendimiento o el propósito de aquellos que quieren u obstentan el poder. Sin embargo, aunque se tenga que confiar en una serie de hechos y conocimientos no comprobados por si mismo, en la historia del ser humano, hay hechos evidentes que parecen haberse repetido una y otra vez, a través de la historia contada y conocida.  

Entonces es necesario tener presente, que en el pasado, muchos intentaron consolidar grandes imperios con pensamientos altamente elitistas, vendiendo ideales culturales y religiosos, donde usaron las armas para avasallar a las personas, y la religión para crear miedo y someter las voluntades de aquellos incapaces de cuestionar los sistemas imperantes en oposición a los abusos de los poderes establecidos.

Muchos de los autoproclamados gobernantes encontraban su justificación en los derechos divinos, otorgados por gente contrapuesta en intereses, y manipulada por las motivaciones imperialistas de un individuo o de un conglomerado de personas pertenecientes a las élites. 

Desde las luchas tribales en el pasado, hasta la expansión de los imperios antiguos y modernos, la guerras  tuvieron mas o menos componentes similares. La apropiación de recursos y territorios, la esclavitud de la gran mayoría de personas en condiciones miserables de vida, y la opulencia de unos pocos individuos, el uso de las armas para someter a otros y la publicidad engañosa, la destrucción y la muerte han sido parte de este cocktel de corrupción y sometimiento. 

Además, revoluciones con grandes ideales han puesto tiranías o títeres al poder, deslegitimando las luchas  e impulsando un mayor grado de malestar entre las clases no dominantes y una brecha importante en lo que se relaciona a la idea mercantilista de riqueza.

Empezando por la sucesión, hasta las luchas tribales, los conflictos entre personas pertenecientes a grupos con algún ismo y las luchas entre naciones, las palabras  persistentes son ambición, inconsciencia y ego. 

Por otro lado, hay quienes aseguran que el problema de las condiciones de vida dificiles de muchas personas, está en el sistema monetario, pero las consciencias desde hace muchos siglos atrás vienen dándole valor a elementos que no representan necesidades vitales para la vida, el oro es un ejemplo de eso.

Está claro que no se puede someter a aquellos que tengan satisfechas sus necesidades vitales y puedan gozar de la tranquilidad de ser autónomos y autosuficientes. Es un poco irónico que no se pueda alcanzar libertad sin la sociedad. 

Además la consciencia colectiva ha sido condicionada a ambicionar esclavitud en un cierto sentido de la existencia que  desarmoniza a cada uno de su propia naturaleza que le permite querer autodeterminarse así mismo y contribuir a la vez de forma genuina en el bienestar de otros.

Como resultado de todo lo anterior, se obtiene un mundo lleno de complejidades con crimen, sometimiento corrupción, inequidad, injusticia, sangre, muerte, armas, cotaminación, enfermades de laboratorio, alimentos basura, falsas democracias, corrientes ideológicas tergiversadas y sobre todo, la incapacidad del ser humano de salir de sus problemas del día a día y resolver los problemas sociales que se han generado con esta idea de que el avance de la sociedad se mide en crecimiento económico o desarrollo tecnológico. 

La contribución individual es deducible, pero muy poco cuestionada por el común. Lo que consumimos a nivel físico y mental, es determinante a la hora de mantener este sistema esclavista que aliena las consciencias individuales, familiares y colectivas hasta desconocer a nuestros semejantes sólo por la pura ambición de poseer cosas cuando lo verdaderos emperadores gozan de riqueza económica y poder para controlar la exitencia y la vida de otros, sin importar el costo sobre los demás y las condiciones de vida de la inmensa mayoría que luchan toda la vida para subsistir, por perseguir ideales coaccionados o inducidos por la misma sociedad. 

Puede ser un asunto de naturaleza o puede ser cuestión de condicionamiento; pero sea como sea la respuesta, está claro que el ser humano es altamente influenciable y sus conductas se ven condicionadas a estimulos de los cuales a veces no es consciente o en creencias fundadas en hechos imprecisos, o en sistemas lógicos deductivos mal estructurados. 

Quienes tienen el poder lo saben y usan este conocimiento para direccionar las voluntades de las personas y finalmente someter a la sociedad, con información falsa, tergiversada, superficial y parcial con mensajes retóricos o subliminales

Si en las escuelas, en las casas, en las universidades y en las comunidades se recuerda constatemente la historia; entonces, ¿Por qué no aprendemos? ¿Por qué parece que la historia se repitiera de forma cíclica, en particular a ciertos hechos como guerras, revoluciones o catástrofes humanas? ¿Por qué parece que nos abandonamos a la suerte en lugar de decidir sobre nuestro propio destino?

Todo parece tratarse de un asunto de inequidad perpetuada por el ser humano hacia su especie, hacia las otras especies y hacia el mundo mismo. 

Si se apoya la idea de que el ser humano es malo por naturaleza, entonces posiblemente se pueda llegar a encontrar algún día el gen de esa naturaleza y suprimirlo del ser humano para siempre; lo cual resulta muy cuestionable desde muchos puntos de vista. 

Sin embargo, si al ser humano se le supone bueno por naturaleza y que  es corrompido por la sociedad, entonces se puede suponer que la sociedad en su organización y forma actual debe transformarse, ser modificada o suprimida.

Entonces es factible pensar que cuando los ideales sociales se usan para satisfacer la vida de una élite totalmente corrupta por el beneficio mercantil, el ser humano está expuesto a ser abusado y a sufrir por generaciones. Así ha sido a través de la historia humana y así será hasta que la vida del ser humano como especie esté un peligro inminente de extinguirse o desaparecer.

En tanto que se discuten cosas superfluas, la inmediatez de la situación a este momento para miles de personas que están muriendo de hambre, que viven en condiciones de carencia extrema que nos les permite llevar una vida con bienestar, no se soluciona. 

Puede resultar fácil ser juez del mundo, mirar el toro desde la barrera, hablar duro cuando uno se siente o se cree de forma consciente o inconsciente superior sobre el otro. Entonces podemos ser jueces sin título o dioses de la opinión. O podemos ser artífices del cambio. La vida es muy corta, la hacemos muy compleja y cada uno carga con el peso del deber y la obligación de la cultura social o del Estatus Quo imperante.   

Por tanto es de esperarse que los conflictos económicos y políticos de las naciones se acrecenten en la medida que la mano “oculta” de quienes orquestan dicho orden establecido, siga decidiendo sobre los destinos de la humanidad y de este planeta, o que se de un cataclismo humano, donde las personas se vean de nuevo como semejantes en la necesidad y en la lucha por la subsistencia, hasta que alguien vuelva y tome el poder.

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